Me puse cómoda para comenzar. Me senté en el sillón donde se había sentado Gabie , cruzé las piernas y comencé:
—Verá doc, Gabie es ... ¡Es la más déspota y loca controladora! Es decir... ¡Se pone en mi contra...! Pero me cae bien —Dije esbozando una sonrisa. Creo que escribió algo como Bipolar en su libreta.
—¿Qué piensas de Cameron?
Volteé hacia mi hermana que esperaba el golpe.
—Bueno, ella y Dom, bueno.. me caen bien... pero este... usted sabe ¿no? —la doctora no dijo nada— ¡¡Son Adictos!! a... a... a demostrar...
—¿Pruebas de afecto? —interrumpió.
—Yo diría Deseo.
—¿Y que dices de Korina?
—Hmmm—suspiré —Ella no me hace mucho caso, es muy cerrada y ¡Es mala influencia! ¡Estuvo a punto de hacerme romper nuestra dieta!
—Verá doc, mi familia es vegetariana —intervino Gabrielle.
—Muy bien —la doctora lo apunto y volvió su mirada — ¿Y cual es tu situación con Sherly?
Respiré profundo.
—¡Me odia y me pone en ridículo! ¡Me pelea y cree que soy estúpida! —Gabrielle me calmó colocando su mano en mi hombro.
Tree pasó volando la pluma por su libreta, y volvió.
—¿Qué crees que digan los demás de Gabrielle?
Sonreí como malvada y volteé a ver a Dom, quien estalló a carcajadas.
—Dom piensa que es una pervertida sexual, pero más bien pienso que se ve reflejado en ella — dije, y de inmediato, Dom calló.
Gabrielle comenzó a susurrar obscenidades a velocidad vampírica. No le puse atención, pero lo único que se quedó en mi mente fue: "si continuas me desharé de tu PSP tu saga de Resident Evil" . Me quedé helada.
—¿Y bien, Hayley? ¿Qué pasa? —La doctora se dio cuenta de mi rigidez.
—Creo que a dije todo lo que quería decir.
—Pero aun no me has contestado la pregunta ¿Qué papel desempeña cada uno?
Miré a Gabriell, que sonreía divertida y macabramente. Inmediatamente me volví a la doctora.
—No podría contestar eso.
—Pero...
—Lo siento Doctora —la interrumpí negando con la cabeza.
—Muy bien —revisó su libreta —, aquí nos dice que ha algunos problemas con Cameron y Dominic ¿Nos puedes dar tu opinión, Cameron?
viernes, 20 de enero de 2012
viernes, 3 de septiembre de 2010
Hayley - Historia
1Hayley POV
Vaya, aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer, mi…bueno…, vaya, ni siquiera se explicarlo ¿morí? ¿Nací de nuevo?
Nací en 1947, en Ontario, Canadá, aún no logro recordar qué día, pero si recuerdo a mis padres, mi madre, era la más hermosa mujer que he visto, aún siendo humana, y mi padre, él se notaba que la amaba con todo su ser, y daría todo para que ella estuviese bien.
En 1961, yo tenía 14 años, era feliz, tenía una familia, el amor y comprensión de mis padres, no me quejaba, pero esa noche…
Tengo memoria borrosa, pero esa noche la recuerdo mejor que nada.
Yo regresaba de la escuela y vi mucho humo en el rocoso camino rumbo a mi casa, corrí lo más rápido que pude hacia mi hogar, y lo vi, estaba casi todo el vecindario rodeando mi casa, me acerqué lo más rápido que me permitían mis ya cansados pies
-¿Qué sucede?- le pregunté a mi vecina, Felicia, una anciana, que siempre me sonreía al llegar
-tus padres están adentro, al parecer, algo explotó, descuida, entrarán a salvarlos en algún momento- dijo la vieja
Esas palabras me calaron, solté mi mochila y corrí hacia la casa, varios trataron de detenerme, pero sus intentos fueron en vano.
Entré en mi casa, mi hogar, lleno de humo y fuego, comencé a toser, y mis pulmones a llenarse de humo, sentí que mis pulmones se quemaban, pero mis agallas eran mayores.
Siempre destaqué en la escuela por ser valiente, en las clases de gimnasia, nunca me detuve por un tonto obstáculo, era Hayley ¨la valiente¨
Comencé a buscar por todos lados, no había nada, solo llamas que quemaban mi vista, y mucho, mucho humo.
Hasta que por fin llegué a la cocina y los vi… ahí, a los dos, tirados
-¡¡Padre!! ¡¡Madre!!-gritaba a los cuerpos inconscientes -¡¡levántense, vamos!!-ahora ya tenía lágrimas en los ojos, que me alivianaron algo la vista.
No recuerdo cómo pude sacarlos de ahí, solo recuerdo el día siguiente en el hospital, yo abría los ojos, y oía a mi madre sollozando, mi padre ya no estaba en la habitación
-¿Mamá…? ¿Dónde esta mi padre?-pregunté con esfuerzo, ella no contestó, solo comenzó a llorar más, y comprendí que mi padre había muerto
A las tres horas, yo estaba parada, todavía tenía fuerzas para hacerlo, mi madre tenía toda su cara quemada, pero no perdía su toque de belleza y sus rasgos finos que siempre le hizo tener suerte con los hombres
-Hayley, tu padre se ha ido, y yo también tengo que hacerlo- no le dije nada, solo comencé a llorar-prométeme que serás una mujer para bien, como lo hice yo y como lo hizo tu padre
Asentí con la cabeza
-madre… por favor no me dejes- le dije
-sé que tienes un lugar en este mundo, quiero que sepas que tu padre y yo siempre te amamos- aún con su mueca de dolor, su cara seguía pareciéndome la más hermosa de todas-haz lo que sea para hacerme feliz, no quiero verte morir-mi madre era algo supersticiosa-y cuando encuentres al hombre de tu vida, recuerda que te dije…-ella comenzó a toser- que… quiero que me recuerdes…para siempre-
Cerró sus ojos, esta vez para siempre, comencé a llorar en su regazo… mi madre
No tengo más memoria, solo hasta cuando llegué a Tennesse, USA, un hombre muy raro llamado Spencer Birking me adoptó y viví con él varios años.
En 1964, tenía 17 años, vivía con Spencer, una noche, traté de suicidarme, de la misma forma que mi madre había muerto, incendié mi casa a propósito.
Los Doctores no me daban ni siquiera dos semanas más.
Tres días antes de que se cumpliera la fecha que los doctores tenían planeado, Spencer me sacó a una velocidad nunca antes imaginada del hospital
Recuerdo que estábamos en una cueva, no tenía ninguna quemadura, pero mis pulmones estaban gravemente dañados
-hoy dejarás de sufrir- me dijo él
Se acercó a mi para besarme
Pervertido pensaba, pero un dolor en mi labio inferior hizo que me arqueara de dolor, más quemaduras, esta vez por todo mi cuerpo.
Estuve mucho tiempo bajo ese estado, cuando desperté mi voz, mi piel y mi cuerpo eran diferentes, no completamente, pero era más…bella, me parecía inmensamente a mi madre… eso me hizo muy feliz
Spencer me contó todo y me molesté demasiado, por no haberme dicho, me dijo que primero me adoptó para beber mi sangre, pero que después le cautivé con mis ojos, me enfadé aún más.
Salí corriendo de la cueva en unos segundos, estuve varias horas corriendo, hasta que no supe donde estaba.
Por la carretera, me di cuenta que estaba en USA, algo realmente genial ¿era tan rápida?, estaba en un bosque, comencé a tratar de saciar mi sed con tres osos, pero seguía con esa sensación, para esto, nunca había tomado sangre humana, cuando comencé con el cuarto, sentí unos pasos detrás de mi, volteé agazapada, dispuesta a atacar
-wow, tranquila, niña- dijo una mujer, casi de la misma estatura que yo, pero se veía mucho más madura, esa mujer tenía pelo oscuro lacio y largo, alta, de tez pálida, ojos esmeraldas, también era vampiro, obviamente.
Comenzó a avanzar un poco, pero la detuve con un gruñido, me miraba con amor, casi se parecía a mi hermosa madre, pero ella tenía un toque de inoscencia, que me hizo tranquilizar, de inmediato la abracé y caí sobre ella, algo que la hizo descontrolarse
-ayúdame, por favor-supliqué
-me llamo Gabrielle-dijo mi ahora amiga, vi su sonrisa cuando volteó hacia mí y me habló- vamos a casa, pequeña.
viernes, 16 de julio de 2010
Gabrielle - Historia
0Apenas recuerdo mi vida humana, es como verla tras un telon opaco y una espesa nivebla juntos. Hace tanto que tengo mis nuevos ojos, pero aun puedo recordar los viejos colores. Mi piel se volvió tan sensible, pero aun recuerdo las tardes frente a la chimenea, con Dominic y Eva…
Aun recuerdo su rostro, era lo mas cerca que uno podía estar de un angel. Comprendo perfectamente poqué Damian la eligió, lo que no entiendo, es porqué la dejó…
Si algo recuerdo bien fue mi ultimo día como humana, y los recuerdos que este se trae consigo.
Ese día todo era normal, Dominic acababa de recoger la leña, estabamos sentados frente a la chimenea, recuerdo sus labios, eran frios, eran duros, eran ajenos, y estaba segura de que no tenía nada que ver con que Eva recien lo había convertido. En ese entonces tratabamos de aparentar frente a Eva ser una buena pareja, a pesar de que nunca logramos serlo. Eramos tan paresidos, tan exactos, aun cuando Eva lo convirtió y había toda una vida eterna Dominic y yo nunca fuimos el uno para el otro. Nunca lo fuimos.
Recuerdo aquel ultimo beso que le dí, ese era escepcionalmente frío, estabamos frente a la chiminea. Eva tambien estaba frente a ella, así que teníamos que simular.
-Gabie, Eva nos está viendo.
-Está leyendo su libro. –yo prefería ver el fuego, entre avivandose y apagandose e imaginar como habría sido mi vida de otra manera. Siertamente, esta era mejor.
-Eso es lo que tu crees, nos esta observando. –aseguró él, quien reclamaba de una manera extraña el poder ofrecerle una espectaculo de esa indole a Eva.
-¿Cuando tendremos que simular mas esto? –le formulé en mi cabeza para que Eva no puediera escucharme.
-Ya te lo dije, cuando Eva desida convertirte no se lo ocultaremos más.
Pero al contrario de lo que decía o lo que hacía por ezforsarse y convenser a Eva de que nosotros eramos pareja, parecía costarle cada día mas fingirlo, sobre todo desde aquél día hace unas no muy lejanas semanas cuando supuestamente fue de caza.
-Dominic ¿Qué tienes? Te noto extraño ultimamente.
El agachó la cabeza, no me respondió.
-¿Dom...?
Sus gelidos dedos se habían situado en mi barbilla, y prontos sus labios estaban sobre los míos. Mas que un beso, ese era el mensage de que todo había acabado.
-Se acabó Gabie, hoy acaba todo –susurró, aun que estaba segura que Eva lo habría escuchado.
Despues se paró para dejar la habitación. Solo quedabamos Eva y yo.
Sabía que ese era el fin, todo en ese día lo decía, incluso el sol egoista había estado oculto aquélla tarde en la que Eva me convertiría.
Mis ultimos pensamientos fueron, sobre todo, mis dudas como humana. Siempre quize saber como Dominic había adquirido ese extraño don de leer mentes, y si yo adquiriría uno igual. Qué recordaría de esta vida y que olvidaría por completo.
-¿Gabrielle?
-Eva –volteé a verla, se veía muy aflijida.
Se inclinó hacia mi de rodillas puesto que yo aun seguía sentada frente a la fogata. No sentía su gelido aliento puesto que no estaba respirando, probablemente se estaba preparando.
-Sé lo que va a pasar, será mejor que empieze pronto para que acabe pronto ¿no? –le dije, facilitandole mi muñeca izquierda y dedicandole una sonrisa. Ella asintió.
Tomo delicadamente mi muñeca con su mano fría, y yo estaba ansiosa puesto que podía imaginarme la sensación de la mano de Eva cuando ya no fuera fría para mi, así como la de Dominic.
-Puedes imaginarte algo lindo si quieres, puede que eso ayude. Imagina lo facil que será todo despues de que esto pase. Sé que puedes imaginarlo.
Haciendole caso cerré los ojos e imaginé todos aquellos nuevos colores que aparaecerían después, mostrandome ese nuevo mundo del que formaría parte, y después... Todo ese calor, que rrecorría mis venas, un dolor inimaginable y el olor a metal que provenía de mi muñeca. La sensación de agua salada recorriendo mis mejillas y aquellos gritos tan lejanos que parecían ajenos a mi garganta, tan desgarradores que prefería imaginar que eran de los de Eva antes que los mios, sin embargo no podía ignorar el ahora omniyaciente dolor que rrecoría todos mis nervios y se apoderaba de mi columna vertebral para luego concentrarse en mi pecho causandome la impresión de no poder respirar. Eva enrollaba su propio brazo alrededor de mi nuca profiriendome un apoyo necesario para no romperme yo misma los huesos. Su cara de aflixión y sentimiento encontrados añadían un dolor extra todo lo que podía persibir en ese momento con mis sentidos mas nubaldos que nunca, y que consentraban su atención. Mis musculos se tensaron para correr en un ultimo intento de mantenerme viva pero ya era tarde. Recorde las palabras de Dominic, cuando al fin estubo listo para verme por primera vez despues de haber sido convertido “es como morir” me dijo, y nunca había estado tan cerca de esa experiencia como ahora. Mi corazón dejó de latir...
Entonces, cuando el ardor libero mi cuerpo, pude darme cuenta que no había abierto los ojos en todo este tiempo, y que la cara de Eva en mi mente solo era parte de mi imaginación. Mis ojos aun se mantenían cerrados. Los entreabrí para ver lo que me rodeaba, Eva seguía frente a mi, su cara abandonaba la angustia y se llenaba de alivio mientras aun me mantenía entre sus brazos, al igual que Dominic que estaba parado frente a mi cuerpo inerte con los brazos crusados pero a la defensiva. Volvi a cerrar los ojos, hasta que el ultimo avisto de mi humanidad dejó mi cuerpo y dejé de sentirme cansada.
Abrí mis parpados y por primera vez vi por estos nuevos ojos el nuevo mundo que me esperaba. Los nuevos colores, el octavo espectro de la luz, el brillo de las estrellas que se filtraba por los tablones del techo de la cabaña. Los nuevos aromas, del arce que estaba frente a la puerta de entrada, olor a miel de maple mescaldo con ceresos que hemanaba el cabello de Eva, el olor del carbón que venía de la chimenea, y el olor a sangre que provenía de la boca de Dom.
Eva solto el brazo que me redeaba, pero no caí al suelo, mi espalda se erguía como un pilar de Marfil. Di un vistaso mas a mi alrrededor y me pareció no reconocer la cabaña en la que había vivido diecinueve años de mi vida.
Dominic estiró una mano hacia mi para ayudarme a levantarme, pero apenas apoyé mi palma sobre la suya ya me encontraba en pie. Había una diferencia de un nacrosegundo entre una acción y la otra.
-Ven, Gabie, tengo que llevarte a cazar –dijo Dominic y me tomó de los hombros...
Entonces me percaté del ardor prevalesiente de mi garganta que había pasado a segundo plano por mi impresión, se diría que esperaba mas el hecho de persivir las cosas de diferente manera que una nesesidad de sangre como aquella.
Descubrí al tiempo que la sangre en la boca de Dominic se debía a que había cazado previamente, nunca antes tuve tantas ganas de besarlo, besarlo para arrebatarle los resudios de sangre que había en su boca para alimentar el fuego en mi garganta o apagarlo en todo caso.
Un deseo insoportable se apoderó de mi cuerpo estremeciendolo por dentro pero sin causar cambios al exterior. Salí de la cabaña disparada como una bala...
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