viernes, 16 de julio de 2010

Josh - Historia

0
Era el aniversario de mi 2º nacimiento, conducía entre las calles de Nueva York, buscando algo que me distrajera, había oído en las noticias que sería un día soleado, pero hubo algo repentino que lo oscureció, no necesitaría usar mi don, después de todo pensé.
Asomé mi cabeza por el parabrisas lateral de mi mustang para ver que estaba nublado. Me regocijé, podría quitarme la chaqueta cuando quisiera, pero los días nublados traían recuerdos nublados y pocos nítidos, aunque la memoria de los vampiros es clara, eso ya había pasado hace mucho tiempo, y yo mismo me había hecho olvidar para cumplir mi promesa.
Hacía ya bastante que esa extraña me había convertido, decía “que poseía dones musicales” que se agudizarían en cuanto me convirtiera. ¡Patrañas! Pues después de saber que podía volverme contra ella me abandonó. Aunque nunca fui muy apegado a ella, siempre había sido una arpía con su lengua viperina desde que la conocí.
No obstante, llevaba meses alimentándome de sangre de animales, tratándome de convencer que no necesitaba sangre humana, todo para regresar con quien había extrañado.
Jill siempre había sido una persona tan dulce, de seguro había comprendido y perdonando lo que le había hecho, la había abandonado.
Cuando regresé a casa la vi como siempre, en su piano tocando melodías que apaciguaban, pero los años le habían hecho lo que no me hicieron a mí, pusieron su pelo canoso y encorvaron un poco su postura, pero aún para mis ojos seguía siendo perfecta.
Cuando volteó al sentir mis sutiles pasos se sorprendió por lo que vio, como si hubiese visto un fantasma. Luego, sus ojos esperanzados se percataron de que era realidad.
-Soy yo- dije aspirando por primera vez el aire de la habitación
El aroma dulce que me rodeaba fue más difícil de ignorar de lo que había pensado, pero era mi hermana mayor la que tenía enfrente de mí, y luchar contra mis instintos fue lo menos que pude hacer.
Sus ojos se entornaron de alegría, de seguro no comprendía lo que pasaba, pero ella nunca necesitaba explicaciones, su cariño iba más allá
Me senté a un lado de ella, toqué su tersa y cálida mano y me dispuse a contarle mi historia.
Después de decirle mi condición, ella sonrió, pero la sonrisa no le invadía los ojos, que se hallaban contrariados. Ella nunca podría aceptar a una criatura como yo, hacía su mayor esfuerzo.
Pase unas cuantas semanas con ella, antes de notar su salud inestable, y se hacía tan evidente que no podía evitarlo más.
-Bien, supongo que esos perspicaces ojos tuyos han notado mi falta de salud, Josh, te fuiste de la casa hace 30 largos años, yo ya no soy la joven que solía ser, mi salud se deteriora gracias a el… bueno, primero prométeme que no harás nada para evitar lo que tiene que pasar-
Asentí forzadamente para que me contara lo que ocurría, después de aclararse la garganta continuó
-Tengo cáncer, Josh, cáncer terminal, intenté varios tratamientos antes de que llegaras, pero después de verte, no he hecho nada más, he aceptado mi destino como espero que tu lo aceptes.
Su dulzura y cariño no la quebraban ni la hacían más débil.
Después de esa declaración no había más de que hablar, nos comunicábamos con la mirada y sonreíamos más de una vez al día, hasta que empeoró tanto que no podía más que estar en la cama negando cualquier ayuda, incluso la mía, aunque yo sabía que ella prefería morir antes de ser como yo.
Aquel día los dos esperábamos a que llegara el momento, ella me dijo un par de cosas antes.
-Josh, nuestros padres murieron cuando eras un bebé, yo te crié y me puedo adjudicar que crié a todo un caballero, se amable con las chicas, y sé muy simpático, eso funciona, aunque tu no lo necesites… se acomedido, haz cualquier cosa para aquellos que te importen, para mí ya es tarde….
Sus ojos se cerraban por el dolor, pero ella no se rendía, aún tenía más cosas que decirme, pero yo no estaba seguro de soportar verla en esas condiciones.
-Hoy encontrarás a esa chica especia, Josh, llénala de todo ese amor que yo sé que eres capaz de dar, cólmala de tu amor y comprensión, yo aún no la conozco, ni la conoceré, pero confío a ella mi pequeño hermano Josh, el verdadero único tesoro que siempre he tenido.
Reviví ese recuerdo, cuando cerraba los ojos por última vez, y aún cuando estaba a punto de derrocar mi promesa y convertirla, su débil corazón ya no latía, y ni la ponzoña de vampiro la ayudaría.
Sin embargo, eso último no formaba parte de los recuerdos anteriores, era más bien mi hermana quien trataba de decirme algo.
Inconscientemente me dirigí al estacionamiento de un mall en el centro de la cuidad y le había quitado el lugar a una señorita que al parecer había tenido un mal día.
Me bajé del auto
-¡Idiota!-me gritó mientras conducía a otro lugar.
Entonces la vi, debajo de unos lentes de aviador unos hermosos ojos púrpura, Jill tenía razón, era tan hermosa, tan especial, solté una carcajada de alegría, la había encontrado...

No Response to "Josh - Historia"

Publicar un comentario